¿Por qué corremos más rápido en competencia que en los entrenamientos?
Si llevas tiempo entrenando y participando en carreras, seguro te has dado cuenta: en las sesiones de entrenamiento resulta difícil mantener el ritmo que, sin embargo, alcanzas con mayor facilidad el día de la competencia. ¿Por qué pasa esto? ¿Qué hace que en una carrera podamos lograr velocidades que en solitario parecen inalcanzables?
En Zona3 analizamos este fenómeno tan común y compartido por todos los runners.
La diferencia entre correr en rutina y correr en carrera
Un entrenamiento habitual suele ser una sesión solitaria por calles o caminos conocidos, sin muchas distracciones ni incentivos externos. En cambio, una competencia cambia por completo la experiencia: calles cerradas, público alentando, un ambiente lleno de energía y cientos o miles de corredores a tu lado que también buscan superarse.
Estos factores influyen para que corramos más rápido el día de la carrera:
- La atmósfera competitiva que aumenta la motivación.
- La inspiración al ver a corredores que van más rápido.
- Un cuerpo descansado y listo para rendir al máximo.
- La proximidad de la meta que nos impulsa a acelerar.
Sin embargo, estos elementos externos no explican por completo cómo superamos nuestros límites en competencia.
Lo que dice la ciencia sobre correr en competencia
Un estudio liderado por Marco Konings en Holanda con ciclistas reveló hallazgos relevantes sobre la fatiga durante la competencia frente al entrenamiento individual.
La fatiga muscular periférica —que mide el debilitamiento muscular— fue un 7% mayor en competencia que en entrenamientos solos. Pero lo sorprendente fue que la fatiga central, es decir, la reducción de señales cerebrales hacia los músculos, no aumentó en igual proporción.
En términos simples, al correr en carrera estamos dispuestos a soportar un desgaste físico mayor sin que el cerebro nos “detenga”. Esto explica que rindamos más en competencia, aun cuando el esfuerzo corporal supera los niveles habituales de entrenamiento.
4 razones fisiológicas que hacen que corramos más rápido en carrera
1. El instinto de “caza” y la liberación de endorfinas
La competencia activa un instinto de supervivencia ancestral que fomenta la producción de endorfinas, nuestros analgésicos naturales. Así, podemos resistir el dolor y esforzarnos al máximo.
2. Ignorar el dolor es más fácil cuando compites
El cansancio provoca señales de dolor interpretadas por el cerebro para protegernos, pero frente a un rival o estímulo competitivo, estas señales se atenúan, liberando energía extra.
3. El impulso de la adrenalina
Antes y durante la carrera se dispara la adrenalina, hormona que activa la respuesta de “lucha o huida”. Esto acelera el ritmo cardiaco, mejora el flujo sanguíneo y aumenta la energía disponible para rendir mejor.
4. La cercanía de la meta y el efecto dopamina
Al acercarnos al final, la anticipación y emoción liberan dopamina, la hormona del placer, que nos impulsa a acelerar y dar el último esfuerzo para cruzar la meta con éxito.
El poder de la mente: ¿por qué creemos que no podemos, aunque sí podemos?
En entrenamiento, la mente a veces nos limita: sentimos que no podemos y bajamos el ritmo no porque el cuerpo no dé más, sino por la percepción de esfuerzo que nos frena.
En cambio, en carrera, la motivación, adrenalina, apoyo del público y competencia cambian esa percepción, permitiéndonos mantener ritmos exigentes casi sin notarlo.
¿Y qué pasa con los entrenamientos en grupo?
Correr acompañado puede acercarse a la experiencia competitiva gracias al efecto Köhler: nadie quiere ser el “más débil” del grupo. Por eso, entrenar junto a otros con ritmos similares nos lleva a exigirnos más y mejorar.
La clave es que las diferencias entre corredores sean moderadas para evitar sobreesfuerzos y mantener la motivación alta.
La carrera, un encuentro con nuestra esencia como deportistas
Las competencias no solo cambian el entorno; provocan reacciones químicas y mentales que elevan nuestro rendimiento. Endorfinas, adrenalina y dopamina trabajan en conjunto para que cuerpo y mente funcionen en un nivel superior.
Y aunque los entrenamientos son la base y el trabajo duro, en la carrera accedemos a esa zona donde parece que el cuerpo rinde más.
¿Has sentido esa sensación de “volar” en carrera y no comprender por qué en entrenamientos es tan difícil? ¿Qué estrategias usas para acercar ese rendimiento a tus sesiones diarias? En Zona3 queremos seguir esa conversación:
¿Cómo logras sacar lo mejor de ti, carrera tras carrera? Cuéntanos tu experiencia y comparte con la comunidad. Porque en el deporte, cada historia suma.










